Desde la apertura comercial llevada adelante por el Gobierno, el consumo de prendas importadas ya supera en participación de mercado a las de origen nacional. Hay varios factores que inciden en que la indumentaria del exterior tenga los precios más bajos en dólares de la última década y acentúe dicha tendencia.
Las importaciones de ropa y textiles del hogar se dispararon en el primer trimestre del año y marcaron un récord histórico: crecieron un 86% y 109% interanual en volumen, respectivamente. A su vez, las compras vía «courier» correspondiente al segmento e-commerce aumentaron a tal punto que los aeropuertos debieron ampliar su infraestructura para abastecer tal demanda.
En lo que refiere a la ropa exclusivamente, el 75% de la que se comercializa en shoppings proviene del exterior. Se detectó que si bien las cantidades importadas prácticamente se duplicaron, los valores en dólares se incrementaron mucho menos.
Los impuestos nacionales, provinciales y municipales representan el 50% del valor, los costos financieros (pagos con tarjeta de crédito o promociones) y los de alquiler, el 30%; y la rentabilidad, logística y marketing, un 12%. Entonces, la industria/producción local sólo significa el 8% del precio total representado en el valor de una prenda.




