La marcha convocada para hoy pone a prueba al Presidente, a la ministra de Seguridad y al vínculo con la administración porteña.
Cuando la invitó a formar parte de su gabinete, Javier Milei le dijo a Patricia Bullrich que necesitaba que se hiciera cargo del Ministerio de Seguridad para mostrar resultados y ordenar el espacio público. Además de las negociaciones políticas y los acuerdos previos al balotaje, la invitación implicaba un aspecto fundamental: la necesidad del presidente entrante de delegar un área tan sensible en una figura de alto perfil como la ministra y de brindar soluciones para contrarrestar la batería de pésimas noticias que la administración libertaria tiene previsto dar en el rubro económico en los próximos meses.
El lunes, mientras la ministra presentaba en Rosario, Santa Fe, el “Plan bandera” para reforzar la seguridad en esa ciudad y combatir la violencia narco, en la plana mayor del Ministerio de Seguridad porteño se intensificaban las reuniones para ultimar los detalles del operativo de hoy que, en CABA, corren por cuenta exclusiva de la policía local. Existía, en ese sentido, una solapada crítica a los anuncios de fines de la semana pasada de Bullrich, que oficializó la puesta en vigencia del nuevo protocolo que, según la ministra, prohíbe los cortes de calles cortar calles que coarten la libertad de circulación. Bullrich fue un paso más: dijo que los costos de los operativos policiales serán solventados por las organizaciones sociales que se movilicen.
En ese contexto, la marcha pone a prueba no solo el desafío de las organizaciones sociales, el liderazgo de Bullrich y el orden del espacio callejero que Milei y la ministra pretenden para su gestión, sino también la coordinación entre Nación y Ciudad en un rubro caro a la demanda de buena parte del electorado que se inclinó por la propuesta libertaria. El Presidente tiene, en ese plano, un as bajo la manga: el fracaso de cualquier operativo conjunto, con Bullrich de ministra y Jorge Macri a cargo de la administración porteña, tendrá el sello del PRO.
Bullrich ya avisó que no dejaría, en principio, que se movilicen de manera masiva por el Puente Pueyrredón o cualquier otro puente de entrada a la Ciudad. Los accesos y las estaciones de trenes, por ejemplo, sí son potestad de las fuerzas federales.
Milei y Bullrich están decididos a ir a fondo, y mostrar dureza. “Está bien que Patricia vaya a fondo y no muestre fisuras en el relato: hay que mostrar resultados y demostrar que hay un cambio de políticas”, remarcaron fuentes nacionales. La ministra de Seguridad está convencida de que tiene sostén de buena parte de la sociedad para avanzar con su protocolo.




