INDEC difundió los datos de la canasta básica de febrero junto al IPC.
Una familia de cuatro integrantes necesitó $1.397.672 para no caer en la pobreza y $644.088 para evitar la indigencia.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA) -que mide el costo mínimo de cubrir las necesidades calóricas y proteicas de un hogar- subió 3,2% en el mes, por encima del nivel general. Mientras, la Canasta Básica Total (CBT), que incluye además gastos en vestimenta, transporte, salud y otros rubros, avanzó 2,7%.
La familia de referencia del INDEC está compuesta por un varón de 35 años, una mujer de 31, un hijo de 6 años y una hija de 8. Para este hogar tipo, la línea de pobreza en febrero se ubicó en $1.397.672 mensuales.
Cualquier familia con esa composición que haya percibido ingresos por debajo de ese monto quedó clasificada como «pobre», independientemente de si tenía trabajo o no.
Para no caer en la indigencia -es decir, para poder cubrir solo la alimentación mínima indispensable-, ese mismo hogar necesitó $644.088. La diferencia entre ambos umbrales, de casi $754.000, representa el costo de todos los demás bienes y servicios que el INDEC considera básicos más allá de la comida: ropa, alquiler implícito, transporte, educación y salud, entre otros.
Para un adulto que vive solo, los umbrales fueron de $452.321 para la pobreza y $208.443 para la indigencia.
Alimentos: En términos interanuales, la CBA acumuló una suba de 37,6% entre febrero de 2025 y febrero de 2026, mientras que la CBT creció 32,1% en el mismo período. Ambas cifras superan o empatan con la inflación general interanual del 33,1% registrada por el INDEC.
Según el propio informe del organismo, la división Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la segunda de mayor aumento en febrero, con una suba mensual de 3,3% a nivel nacional, impulsada principalmente por carnes y derivados.
Un hogar de tres integrantes compuesto por una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61 necesitó $1.112.710 para no ser pobre y $512.769 para no caer en la indigencia.
Un hogar de cinco integrantes -una pareja de 30 años con tres hijos de 1, 3 y 5 años- requirió $1.470.043 para superar la línea de pobreza y $677.439 para la de indigencia. Este tipo de hogar, con niños pequeños y posiblemente un solo ingreso, representa uno de los segmentos más vulnerables en el análisis de la pobreza estructural.




