DERECHOS HUMANOS
Tenía 95 años y su nombre completo era Lidia Estela Mercedes Miy Uranga.
Almeida nació el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano y trabajó como maestra de grado durante varios años. Sin embargo, su vida cambió para siempre a partir de la desaparición de su hijo Alejandro Almeida.
Alejandro estudiaba Medicina, trabajaba en Télam y militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Tenía apenas 20 años cuando fue secuestrado y desaparecido el 17 de junio de 1975, durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón.
Tras la desaparición, Taty encontró una agenda con poemas escritos por Alejandro. Uno de ellos incluía el célebre verso: “Si la muerte me sorprende…“
Décadas después esos textos fueron publicados por ella en un libro y se transformaron en parte de la memoria colectiva de los organismos de derechos humanos
La búsqueda comenzó desde el primer día. Sin embargo, recién en 1979, en plena dictadura militar, se acercó a las Madres de Plaza de Mayo, donde encontró contención, en la organización y allí comenzó su lucha/ resistencia conjunta con quienes atravesaban el mismo dolor.
Allí coincidió con referentes como Esther Sánchez, Nelly Stagnaro, Laura Conte y Nora Cortiñas. Con el tiempo integró el sector que posteriormente conformó “Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora”, organización desde la cual desarrolló una intensa actividad en defensa de los derechos humanos.




