La histeria colectiva por el código QR de multas falsas de estacionamiento llenó chats en todo el país. Escanear no es el problema, cargar datos sensibles, sí
La viralización de una supuesta nueva modalidad de estafa basada en un código QR encendió las alarmas en todo el país, generando preocupación entre automovilistas y autoridades. El método comienza con la colocación de un falso aviso de infracción en el parabrisas de un automóvil. Este aviso incluye un código QR que, al ser escaneado, redirigiría al supuesto infractor a un sitio web que simularía ser oficial.
Allí, se le solicitaría ingresar datos personales y bancarios, como los de una tarjeta de crédito, para «resolver» la multa. Si la potencial víctima de estafa proporciona esa información, los ciberdelincuentes pueden utilizarla para acceder a cuentas bancarias o realizar transacciones fraudulentas.
Lo importante aquí es aclarar que el mero escaneo del QR no produce la estafa. Escanear el código únicamente dirige al sitio web. El riesgo real surge si el usuario introduce sus datos en ese portal, confiando en su autenticidad.




