Con el fin de controlar la inflación de julio, el Gobierno nacional frenó el aumento en luz y gas y controló el de los combustibles.
El Gobierno nacional decidió que frenará nuevamente los aumentos de tarifas de luz y gas previstos para julio. En este caso, la suba correspondía para mejorar los márgenes de las empresas que prestan los servicios públicos regulados de transporte y distribución de energía eléctrica y gas natural, y hubieran tenido un impacto en las facturas de hogares, comercios e industrias cercano al 2% o 3%.
Por otro lado, aplicará un incremento de impuestos a los combustibles que equivale a un impacto de 1% en la nafta y el gasoil, que será efectivo a partir del lunes 1 de julio.
Ambas medidas buscan consolidar un proceso de baja de la inflación, que se habría interrumpido en junio después de cinco meses, precisamente por los ajustes de tarifas que aplicó el Gobierno nacional que tenían como principal objetivo bajar el gasto público en los distintos subsidios.
Por el lado de la luz y el gas, las empresas afectadas por la medida son Transener, Transba, Transpa, Edenor, Edesur, Transportadora de Gas del Sur (TGS), Transportadora de Gas del Norte (TGN), Metrogas, Naturgy, Camuzzi, Ecogas, entre otras. “Vamos a tener que reducir violentamente nuestro plan de inversiones”, anticipó el ejecutivo de una de las firmas mencionadas.




